La juventud lidera la lucha contra la mutilación genital femenina en Kenia

“Queremos educación, no mutilación” es el lema que muchas jóvenes, niñas y mujeres se han grabado a fuego. Y es uno de los mensajes que divulgan en las campañas de Mutilación Genital Femenina (MGF) que se extienden a lo largo y ancho de Kenia. Desde su infancia, Purity, Angela y Hellen se unieron, cada una desde sus comunidades, a los clubes anti-MGF que la Fundación Kirira, miembro de la Coordinadora de ONGD de Castilla-La Mancha, ha impulsado desde hace más de 15 años junto con su socia local Kirira Child Welfare Organization.

Los caminos de estas tres jóvenes se unieron con el objetivo común de erradicar la mutilación genital femenina y otras prácticas nocivas como el matrimonio infantil . Purity es psicóloga, Angela estudió relaciones internacionales y Hellen está acabando sus estudios en trabajo social. Las dos primeras trabajan hoy con Kirira. Purity como técnica de acción social en la Casa de Acogida, acompañando a los niños y niñas que allí viven y Angela como técnica de proyectos. Las tres han venido a España a dar a conocer el trabajo que hacen en sus comunidades y a visibilizar la lucha contra una práctica, que aunque en muchas regiones como Tharaka casi ha desaparecido, en otras como Kuria, se encuentra en un 80%.

La mutilación genital femenina fue prohibida en Kenia mediante una nueva ley en 2011. Según datos oficiales, más de 2,5 millones de niñas y mujeres de entre 15 y 49 años han sufrido esta práctica violenta, en Kenia. A nivel mundial, y según la Organización Mundial de la Salud, la MGF afecta a cerca de 230 millones de mujeres en todo el mundo y se estima que cuatro millones de niñas podrían sufrirla este año.

Purity y Angela llegan a La Coordinadora con la energía propia de quien aterriza por primera vez en un nuevo país. Hellen, la más joven del grupo no ha podido venir a la entrevista, debido a que le coincidía con una clase de la universidad que está a punto de culminar.

-“No puede faltar”, dice una de ellas.

Arranca a hablar Purity, quien llevará la batuta de la entrevista. Muy atenta y con mirada cómplice la observa Angela y cuando comienza a hablar sobre los clubes anti – MGF, las dos sonríen. Fue allí donde todo empezó para las tres y donde su vida cambió.

P. ¿Cómo fue la experiencia en los clubes contra la mutilación genital femenina cuando estabas en la escuela? ¿En qué tipo de actividades participabas?

R (Purity). Fue una experiencia increíble para mí porque en el club hacíamos actividades como bailes, canciones, poemas, y los preparábamos para presentarlos en las campañas de Kirira. Fue una experiencia muy enriquecedora porque en el club nos empoderaban, nos educaban sobre la importancia de la educación y sobre las prácticas dañinas. También nos reuníamos con estudiantes de otras escuelas y organizábamos diversas actividades, como jugar al fútbol y compartir experiencias.

P. ¿Hubo algún momento o experiencia específica que te hizo darte cuenta de que querías dedicar tu vida a esta causa?

R (Purity). Para mí, la experiencia con Kirira cambió mi vida. En ese momento, en Tharaka, había mucha mutilación genital femenina, matrimonios infantiles y embarazos tempranos. Los clubes anti – MGF me hicieron entender lo que estaba bien y lo que estaba mal. Eso me hizo decidir que quería cambiar la vida de otras niñas en la comunidad, educarlas sobre la importancia de la educación y hablarles sobre estas prácticas dañinas. Cuando alguien de la misma comunidad les dice algo es más fácil que lo comprendan.

Lo primero es la resistencia. No todas las personas aceptan fácilmente lo que les decimos. Algunas nos escuchan, pero otras rechazan el mensaje porque cambiar mentalidades toma tiempo.

P. Más de dos millones de mujeres han sufrido la mutilación genital femenina en Kenia. ¿Cómo afrontan esta situación?

R. (Purity). Mis tías y mi madre pasaron por la mutilación genital femenina. Siempre me cuentan que es algo muy doloroso, una práctica dañina que antes se hacía como un rito de paso de la niñez a la juventud. No comprendían sus efectos negativos porque lo veían como parte de su cultura. También he conocido a muchas sobrevivientes de esta práctica. Hoy en día, gracias al empoderamiento, muchas de ellas están educando a otras niñas, aunque todavía hay comunidades que se resisten. Pero poco a poco, el cambio está llegando.

P. ¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrentas como líder en las campañas contra la mutilación genital femenina?

R. (Purity) Lo primero es la resistencia. No todas las personas aceptan fácilmente lo que les decimos. Algunas nos escuchan, pero otras rechazan el mensaje porque cambiar mentalidades toma tiempo. Otro gran desafío es el analfabetismo; algunas personas no comprenden la información y se aferran a sus creencias. También enfrentamos barreras del idioma, ya que en algunas comunidades no hablan suajili ni inglés y necesitamos traductores. Además, en las zonas en las que trabajamos, la infraestructura es muy precaria, lo que dificulta el acceso a las comunidades.

Antes, los chicos decían que no querían casarse con una chica que no estuviera mutilada porque no era «pura». Ahora, muchos jóvenes dicen que prefieren casarse con chicas que no han pasado por la mutilación, porque están educadas y pueden contribuir económicamente a sus hogares.

P. Además de la MGF, también sensibilizáis contra el matrimonio infantil. ¿Cómo se relacionan estos dos problemas en Kenia?

R (Purity) En muchas comunidades, cuando una niña es sometida a la mutilación genital femenina, automáticamente se considera que está lista para casarse. Muchas son obligadas a casarse a edades muy tempranas, generalmente con hombres mayores o miembros de la comunidad. Así que la mutilación genital femenina está directamente relacionada con los matrimonios infantiles y los embarazos precoces. Además, en la mayoría de estas sociedades, una vez que una niña ha sido mutilada, se le niega el acceso a la educación.

La política juega un papel muy importante. A veces, los líderes políticos hacen declaraciones que la gente malinterpreta. Por ejemplo, el año pasado, nuestro presidente dijo que las culturas debían ser respetadas, y algunas comunidades lo usaron como excusa para justificar la MGF

P. En los últimos años, ¿has visto avances en la lucha contra la MGF o crees que ha habido retrocesos?

R. (Purity) He visto muchos cambios, pero varían según la comunidad. En Tharaka, donde yo crecí, he notado grandes avances porque estamos educando constantemente a la gente. Ahora hay más niñas que se unen a los clubes anti – MGF y cada vez hay más familias que están involucrados. La mentalidad de los jóvenes también está cambiando. Antes, los chicos decían que no querían casarse con una chica que no estuviera mutilada porque no era «pura». Ahora, muchos jóvenes dicen que prefieren casarse con chicas que no han pasado por la mutilación, porque están educadas y pueden contribuir económicamente a sus hogares.

P. Actualmente, hay discursos ultraconservadores que están ganando influencia en las políticas nacionales e internacionales. ¿Crees que esto ha afectado los derechos en salud reproductiva en Kenia?

R (Purity) Sí, la política juega un papel muy importante. A veces, los líderes políticos hacen declaraciones que la gente malinterpreta. Por ejemplo, el año pasado, nuestro presidente dijo que las culturas debían ser respetadas, y algunas comunidades lo usaron como excusa para justificar la MGF, aunque no era lo que él quería decir. Esto demuestra cómo las palabras de los líderes pueden afectar la lucha contra estas prácticas.

P. Trabajáis con autoridades e instituciones reforzar sus objetivos. ¿Cómo es esa relación?

R. (Angela) Trabajamos muy de cerca con las autoridades, el Ministerio de Educación y los jefes de las comunidades. Ellos saben que estamos aquí y conocen las fechas de nuestras campañas. Además, la policía local es muy importante, especialmente en lugares como Kuria, donde la mutilación genital femenina sigue siendo muy frecuente. La policía es clave ya que no solo nos informa sobre lo que está ocurriendo, sino que incluso organizan el traslado de estas niñas a lugares seguros y calculan presupuestos para su alimentación y alojamiento. Además, garantizan nuestra seguridad durante las campañas y la protección de las niñas rescatadas.

P. El 8 de marzo es el Día internacional de las mujeres. ¿Qué mensaje darías a las jóvenes para garantizar plenamente sus derechos?

R (Purity) Les diría que sigan adelante con la lucha. Puede llevar tiempo, pero cada niña a la que ayudan inspira a otras. Juntas podemos lograr un gran cambio.

R (Angela) Yo diría que la educación es poder. Debemos seguir aprendiendo cada día y adquiriendo conocimientos sobre las situaciones que enfrentamos. La lucha puede ser larga, pero la recompensa será grande si seguimos adelante.

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