Kirira completa 16 días de intervención en Kenia con resultados tangibles en prevención de la mutilación genital femenina
Tras 16 días de campaña en Kenia, junto al equipo local de Kirira NGO, finalizamos una nueva edición de la campaña de sensibilización comunitaria contra la mutilación genital femenina (MGF). Un recorrido que nos llevó de nuevo a Tharaka y Tangulbei, dos realidades muy distintas, unidas por una misma convicción: la educación es la mejor herramienta para erradicar la MGF.

Tharaka: donde el cambio ya se siente
Tharaka fue el punto de partida de esta campaña 2025. Una región donde, tras más de 17 años de trabajo constante, la MGF ya no es una práctica habitual. Sin embargo, la labor continúa, ahora enfocada en la prevención de otras violencias como el matrimonio infantil o forzado.
Durante los primeros días, recorrimos 43 escuelas que forman parte del programa Kirira, donde acompañamos al profesorado, matrons y patrons locales en el seguimiento de los clubs anti-MGF y los proyectos productivos impulsados por las comunidades. Estos espacios no solo fortalecen la sensibilización, sino que también ayudan a generar recursos que sostienen la escolarización de las niñas. A lo largo de las visitas, recogimos datos clave que nos permitirán seguir ajustando y reforzando el trabajo conjunto y realizamos la instalación de Kits de primeros auxilios así como de extintores en los dormitorios de rescate financiados por la fundación.



Durante esta semana, como siempre, nos quedamos en nuestra Casa de Acogida . Allí residen actualmente alrededor de 40 niños y niñas en situación de vulnerabilidad, algunos de ellos tras haber escapado de contextos de violencia. Es un espacio seguro, lleno de vida cotidiana y cuidado, donde cada menor cuenta con el acompañamiento constante de figuras tan importantes como Mama Mary y Auntie Anne. Van al colegio, tienen acceso a alimentos, afecto y, sobre todo, a una educación que les permite mirar hacia el futuro con más tranquilidad.
Las jornadas de campaña donde las chicas de los clubs anti-mgf actuaron ante toda la comunidad se desarrollaron en Iriaitune y Katse, con un impacto en más de 5.000 personas. Canciones, obras de teatro, poemas y marchas donde las propias niñas, sus docentes y familias alzaron la voz contra la mutilación, recordando que la educación es su derecho. Tharaka nos recuerda que el cambio es posible cuando se trabaja con continuidad, respeto y en red.

Tangulbei: hacer campaña en un momento clave
En Tangulbei, las condiciones son más duras. Esta región, habitada en su mayoría por la comunidad Pokot, sigue enfrentando graves carencias de acceso al agua, a la salud y a la educación, especialmente entre niñas. La MGF y los matrimonios forzados siguen siendo una realidad, y es precisamente en este contexto donde la campaña cobra más urgencia.
Realizamos dos días de actividades públicas, en puntos estratégicos como escuelas y mercados locales, donde la participación fue masiva. Miles personas se acercaron a escuchar, dialogar, preguntar y compartir. Este año, el enfoque en espacios abiertos permitió llegar a quienes normalmente quedan fuera de los circuitos escolares: madres, padres, comerciantes, líderes religiosos y culturales…


Este año, realizamos la campaña en mayo, anticipándonos a junio, mes en el que suele llevarse a cabo la mutilación genital femenina. En muchas comunidades, este acto marca el paso previo al matrimonio infantil. Actuar antes nos permitió reforzar el mensaje de prevención y recordar que existen espacios seguros como los dormitorios de rescate para quienes estén en riesgo. En total, la campaña alcanzó a más de 20 escuelas y más de 9.000 personas, entre alumnado, docentes y miembros de la comunidad.
Y funcionó: al menos tres niñas acudieron a estos espacios tras asistir a las actividades. Son niñas concretas, con nombre, historia y posibilidades. El impacto no es simbólico: es real, tangible, vital.

También visitamos escuelas, proyectos productivos en marcha, y mantuvimos encuentros con familias en situación de vulnerabilidad. Actualmente, junto a Kirira NGO, estamos analizando cuál es la mejor forma de acompañarlas: programas de microcrédito o ayudas específicas que permitan mantener a las niñas en la escuela, evitando así su exposición a prácticas nocivas.

Historias como la de Hellen Cheppaka, antigua beneficiaria del programa de becas y hoy parte del equipo de Kirira NGO, muestran cómo el cambio comienza a nivel local: en una escuela, en una conversación, en un entorno cercano. Primera de su familia en completar la educación secundaria y acceder a la universidad, su papel en Tangulbei es fundamental: como mujer pokot y miembro del equipo en terreno, conoce a fondo el contexto local y se ha convertido en una figura de referencia para muchas niñas, que acuden a ella con confianza y la reconocen como un ejemplo cercano.
Más que cifras
Esta campaña ha sido posible gracias a la labor incansable del equipo local, formado por educadoras, activistas, matronas, líderes comunitarios y profesionales de distintas áreas. Nosotras acompañamos, escuchamos y apoyamos. Pero el trabajo lo hacen ellas. Porque el cambio que importa no se impone: se construye desde dentro.


Gracias a quienes lo hacéis posible: donantes, instituciones, aliadas, voluntariado. Cada paso que damos juntas se traduce en protección, en oportunidades, en futuro.
Tres rescates. Dos regiones. Cientos de niñas y familias. Y una certeza: este trabajo sirve. Y sirve mucho.
