En 2009, Jane Nyaga fue una de las primeras jóvenes en Tharaka que, con el apoyo de Kirira, pudo continuar sus estudios. Hoy es profesora de lengua y literatura en Karini Junior School, en la misma comunidad donde creció. Desde su aula, y con su ejemplo, sigue impulsando algo que no se enseña en los libros: la convicción de que cada niña puede decidir su camino.
Jane reivindica con orgullo una palabra que durante mucho tiempo se usó contra mujeres como ella: “muthera”, un término despectivo para referirse a las mujeres que no han sido sometidas a la mutilación genital femenina. Hoy, Jane lo transforma en símbolo de autonomía y resistencia:
“A mis chicas les diría que sigan apuntando alto, porque pueden hacerlo. Yo soy producto de ese camino. Soy una ‘muthera’, y estoy orgullosa de serlo.”
Tharaka fue el lugar donde Kirira comenzó su labor. Y es también donde el cambio se hace más visible, porque mujeres como Jane no solo han continuado su proceso educativo, sino que lo han convertido en herramienta de transformación colectiva.
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Este cambio no es inmediato. Es generacional. Y se sostiene porque son ellas quienes lo lideran.
