Romper el silencio frente a la violencia sexual contra la infancia

Desde Fundación Kirira, comprometida con la defensa de los derechos de la infancia, condenamos la multitud de violencias que atraviesan a los niños y niñas de todo el mundo. Creemos que el Día Mundial para la Prevención y la Sanación de la Explotación, los Abusos y la Violencia Sexuales contra los Niños y Niñas, proclamado por Naciones Unidas y conmemorado cada 18 de noviembre, debe ser una fecha clave para la concienciación y la visibilización de estas realidades.

Un problema a escala global

La explotación y la violencia sexual contra la infancia siguen siendo, en gran medida, violencias invisibilizadas: suceden en todos los países, clases sociales y contextos, a menudo en el entorno más cercano de los niños y niñas, y con frecuencia permanecen silenciadas durante años. UNICEF estima en 90 millones la cifra de niños y niñas que hoy han sufrido violencia sexual.

Además, millones de personas en el mundo hoy son supervivientes de estas violencias y, denunciantes o no, marcaron su infancia y condicionaron su desarrollo para siempre. Se estima que los adultos que sufrieron cuatro o más experiencias infantiles adversas, incluyendo abusos físicos, sexuales y emocionales, tienen 7 veces más probabilidades de verse implicados en violencia interpersonal como víctimas o agresores y 30 veces más probabilidades de intentar quitarse la vida (Naciones Unidas, 2024). Este dato nos recuerda que la violencia sexual contra la infancia no se limita al momento de la agresión: sus efectos atraviesan la salud física, mental y emocional durante toda la vida.

La protección de los menores de edad es una tarea que exige políticas, recursos y respuestas integrales. No basta con salvaguardar sus necesidades básicas: es imprescindible garantizar infancias plenas, libres de violencia, discriminación y abuso. El abuso sexual de menores es una de las formas más extendidas de desprotección infantil en todo el mundo. Su persistencia se relaciona con la falta de concienciación pública, la escasez de herramientas y formación en la población adulta para detectarlo y actuar, y la reticencia de muchos Estados a reconocerlo como un problema de primer orden en materia de salud pública, seguridad y derechos humanos. La OMS estiman que alrededor de 1.000 millones de niños y niñas experimentan algún tipo de violencia cada año, y que más de 370 millones de mujeres y niñas en todo el mundo fueron violadas o agredidas sexualmente durante su infancia.

La necesidad de un enfoque integral

Fundación Kirira cree en la protección integral de los niños y niñas como base para una infancia plena. La mutilación genital femenina (MGF) es solo una de las violencias contra las que trabajamos; una práctica que constituye una forma extrema de violencia de género y una grave vulneración del derecho a la integridad física, a la salud y a una vida libre de violencia.

Sin embargo, nuestro enfoque y nuestras acciones contemplan la violencia sexual y de género en un sentido amplio. En Kenia, colaboramos con comunidades, escuelas y autoridades locales para prevenir la MGF, los matrimonios tempranos y otras formas de violencia que sitúan a las niñas en riesgo de abuso y explotación sexual, tanto dentro como fuera de la escuela ante las alarmantes cifras que se presentan:

La Encuesta de Violencia contra Niños y Jóvenes de Kenia (VACS 2019) indica que:

     

      • 16 % de las chicas y mujeres jóvenes (18–24 años) y 6 % de los chicos y hombres jóvenes han sufrido violencia sexual antes de los 18 años.

      • Para 1 de cada 5 chicas, la primera experiencia de violencia sexual ocurrió antes de los 13 años.

      • A nivel más amplio, las encuestas muestran que entre el 76 % de las jóvenes y el 80 % de los jóvenes kenianos han sufrido al menos un tipo de violencia (física, sexual o emocional) antes de los 18 años.

    Creemos firmemente que cada niña que permanece en la escuela, que cuenta con adultos referentes informados y que puede hablar de lo que le ocurre sin miedo ni culpa, es una niña que ve reforzada su protección frente a la violencia sexual y cualquier tipo de abuso.

    Este 18 de noviembre, queremos recordar que prevenir la explotación y la violencia sexual contra la infancia no es solo una cuestión de leyes, sino de responsabilidad colectiva: familias, escuelas, instituciones, organizaciones y sociedad en su conjunto. Escuchar y creer a los niños y niñas, hablar abiertamente sobre límites, consentimiento y buen trato, formarnos como personas adultas de referencia y apoyar a las organizaciones que trabajan sobre el terreno son pasos concretos para avanzar hacia un mundo en el que ninguna infancia tenga que sanar de una violencia que nunca debió suceder.

    Desde Fundación Kirira seguiremos trabajando para que ningún niño o niña vea su infancia o su futuro marcados por la violencia.

    Llamamos a la responsabilidad colectiva para la salvaguarda de la infancia digna para todos los niños del mundo

     

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